Niña de diez años convertida al cristianismo, Cristina sufrió el martirio bajo las órdenes de su propio padre, prefecto de Tiro en Toscana. Tras haber sobrevivido milagrosamente al fuego, al ahogamiento y a las bestias venenosas, murió atravesada por flechas hacia el año 300. Sus reliquias, primero en Palermo, fueron en parte trasladadas a Francia en el siglo XI.
Sus contemporáneos
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SANTA CRISTINA, VIRGEN Y MÁRTIR,
EN LA ANTIGUA CIUDAD DE TIRO, EN TOSCANA
Contexto histórico y teológico
La vida de santa Cristina se desarrolla hacia el año 300 bajo el reinado de Diocleciano y el pontificado de Marcelino, ilustrando la fuerza divina a través de la fragilidad de una niña.
Hacia el año 300. — Papa: San Marc elino. — Emperadores rom anos: Dioc leciano y Maximiano.
Es una gran cosa morir por Jesucristo. ¡Qué gloria, cuando miembros tiernos y delicados sufren con valentía un largo y doloroso martirio!
San Pedro Damián.
Como la victoria del martirio es uno de los más sorprendentes milagros de la omnipotencia de Dios, es también una de las más raras maravillas de la generosidad del fiel; y esta gloria es tanto más brillante cuanto más delicada es la complexión de la persona, más tierna su edad, y más rigurosos los tormentos que padece. Estas son las tres circunstancias que aparecen con pompa en el triunfo de santa Cristina. Era una niña que solo tenía diez años y, sin embargo, sufrió de la crueldad de su propio padre todo lo que la rabia de los tiranos ha podido inventar de más inhumano. Referiremos lo que san Adón dejó escrito en estas pocas palabras:
Conversión y primeros suplicios
Originaria de Tur en Toscana, Cristina destruye los ídolos de su padre Urbano, el prefecto, quien la entrega entonces a atroces torturas físicas.
«Esta ilustre virgen era de Tur, ant igua ciudad de la Toscana, situada a orillas del lago de Bolsena, pero que, desde entonces, ha sido sumergida por sus inundaciones. Su padre, que era el prefecto y gobernador en nombre de los emperadores, se ll amaba Urbano; él mismo se convirtió en el verdugo de su hija. He aquí el motivo de su ira: Cristina, iluminada por las luces celestiales e impulsada por un movimiento del Espíritu Santo, había abrazado la fe de Jesucristo; no contentándose con ello, había tomado todos los ídolos de oro y plata que su padre adoraba en su casa, y los había hecho pedazos para dar limosna a los cristianos pobres. Esta acción de Cristina hizo que este padre bárbaro subiera a tal exceso de furor, que la puso de inmediato en manos de los verdugos, quienes, por su orden, la abofetearon cruelmente, la azotaron con ultraje y, finalmente, con una crueldad inaudita, terminaron de desgarrar su precioso cuerpo, ya todo ensangrentado, con garras de hierro; de tal modo que los huesos quedaron al descubierto en varios de sus miembros; pero un dolor tan punzante estuvo lejos de abatir el coraje de esta invencible virgen o de turbar la paz de su alma; ella recogía sin asombro los pedazos de su carne, y los presentaba a su padre, quien saciaba sus ojos con su suplicio.»
Milagros y muerte del padre
Cristina sobrevive milagrosamente al suplicio de la rueda encendida y al ahogamiento en el lago de Bolsena gracias a la intervención de un ángel, provocando la muerte por despecho de su padre.
«Una acción tan sorprendente, en lugar de tocar ese corazón de tigre, solo sirvió para irritarlo más. La hizo arrojar a una horrible prisión, cargada de cadenas y hierros; luego la hizo atar a una rueda, un poco elevada del suelo, que hizo rociar de aceite por todos lados y bajo la cual hizo encender un gran fuego, a fin de que, al girar la rueda, el cuerpo de esta pequeña inocente sufriera al mismo tiempo un doble suplicio. Pero un milagro del cielo suspendió su efecto: el fuego respetó ese cuerpo tan puro, y volviendo sus llamas sobre una tropa de infieles que la curiosidad y el placer habían hecho acudir a este espectáculo, consumió a un gran número de ellos.
«El padre, a la vista de un prodigio que lo cubría de confusión, a él y a todos los idólatras, fue presa del más violento despecho. Hizo llevar a su hija de vuelta a prisión; pero ella no permaneció allí sin socorro: un Ángel descendió a su calabozo, la consoló, la curó de sus heridas y dio nuevas fuerzas a su espíritu y a su corazón. Este padre desnaturalizado, habiendo conocido también esta maravilla, su furia intentó un último esfuerzo. Ordenó a los verdugos que ataran a Cristina una piedra al cuello y la precipitaran en el lago; pero Dios, que había sabido preservarla de las llamas, supo bien también preservarla de las aguas. El mismo Ángel que la había seguido en la fosa la acompañó en el mar, y, habiéndola liberado de todo temor y de toda pena, la hizo salir y la llevó a las orillas del litoral, donde la encontraron tan sana como antes. Fue este último golpe del cielo el que terminó de fulminar a este padre inhumano; la rabia que sintió al ver que los milagros no cesaban en favor de su hija, lo puso tan fuera de sí mismo, que al día siguiente lo encontraron muerto en su cama.
Confrontación con Dión y conversiones masivas
El sucesor Dión fracasa en matarla con aceite hirviendo y muere repentinamente después de que Cristina rompiera el ídolo de Apolo, lo que provoca la conversión de tres mil personas.
«D ión, que fue su sucesor en el gobierno de la ciudad, fue también el heredero de su crueldad. Se desató como él contra Cristina; inventó mil tipos de suplicios para atormentar a esta virgen inocente. El más riguroso fue cuando la hizo acostar en una cuna de hierro llena de aceite hirviendo mezclado con pez; pero Cristina, a quien Dios se complacía en proteger ante el rostro y la confusión de sus tiranos, con un solo signo de la cruz sobre sí misma, apaciguó ardores tan punzantes y, mediante un santo insulto a los verdugos, les dijo que «la habían puesto en esa cuna como a un niño que acababa de ser regenerado a la gracia por el bautismo». Estos detestables ministros de Satanás estaban desesperados al ver a una niña de diez años triunfar sobre todos sus esfuerzos y permanecer invulnerable en medio de un suplicio tan devorador. Por ello, estos infames bárbaros, olvidando todo el respeto que debían al pudor y a la modestia de esta virgen inocente, le cortaron el cabello, la despojaron de sus ropas y, en ese deplorable estado, la arrastraron con ultraje al templo de Apolo para obligarla a presentar incienso a ese falso dios. Pero no bien hubo entrado, cuando, por un nuevo milagro del Todopoderoso, el ídolo se rompió en pedazos, el tirano cayó muerto al instante y la vista de esta maravilla tocó de tal manera el corazón de los presentes que tres mil de aquellos infieles se convirtieron a la fe».
Últimas pruebas y martirio final
Bajo el prefecto Juliano, sobrevive a un horno y a serpientes venenosas antes de ser finalmente ejecutada con flechas el 24 de julio.
«Tras la muerte de este nuevo prefecto, santa Cristina pasó aún por las manos de un tercero llamado Julia no; pu es este tirano, creyendo que le iba en ello su honor al vengar la vergüenza e incluso la muerte de quienes le habían precedido en su cargo, probó aún sobre ella todos los tormentos que pudo. Primero, la hizo arrojar a un horno ardiente para que fuera consumida; pero Dios, queriendo renovar en su persona el antiguo milagro de los tres niños del horno de Babilonia, hizo que aquellas llamas fueran impotentes y permitió que la Santa permaneciera allí cinco días sin sufrir daño alguno. Entonces, los hombres, al verse al final de su malicia, resolvieron recurrir al demonio. Se dirigieron a un mago, quien arrojó en la prisión de nuestra admirable Mártir una cantidad de horribles serpientes, áspides y víboras, a fin de hacerla morir por el veneno; pero esta invención diabólica solo sirvió para realzar aún más su gloria y hacerla triunfar sobre los animales, después de haber vencido a los elementos. Le cortaron la lengua, pero no perdió por ello el uso de la palabra; al contrario, hacía oír con más fuerza que nunca las alabanzas del verdadero Dios al que adoraba. Finalmente, Juliano, perdiendo toda paciencia, la hizo atar a un poste donde su cuerpo fue atravesado por flechas, hasta que entregó su alma a Dios en este suplicio donde terminó su triunfo y mereció la corona de una de las más ilustres Mártires de Jesucristo. Esta preciosa muerte ocurrió el 24 de julio, como está marcado en todos los Martirologios. Algunos autores han creído que san Agustín había hablado de esta gloriosa virgen al escribir sobre el salmo cxx; pero se han equivocado por el error de un copista, que puso Cristina en lugar de Crispina, otra cél ebre Már tir de Tebeste, en África, cuya memoria celebra la Iglesia el 5 de diciembre.»
Traslación y culto de las reliquias
Su cuerpo, transportado primero a Palermo, fue parcialmente trasladado en el siglo XI al norte de Francia, entre Ecques y La Beuvrière, y posteriormente honrado en Viserny.
«Para nuestra santa Cristina, su santo cuerpo fue llevado, desde ent onces, a Palermo, en Sicilia, donde fue venerada con mucha devoción por el pueblo, que la había tomado como una de sus abogadas y de sus principales patronas».
En el transcurso del siglo XI, fue sustraído por dos peregrinos y llevado cerca de Béthune, a las parroquias unidas de Ecques (La Pugnoy) y La Beuvriè re: pues allí fue donde murió el segundo de estos peregrinos, tras haber confesado al sacerdote del lugar las circunstancias de su piadoso hurto. Entonces se construyó una iglesia y se fundó un monasterio para honrar dignamente tan preciosas reliquias, y se hizo venir a religiosos de la abadía de Charroux para custodiarlas y venerarlas. En 1587, la abadía de Charroux cedió este establecimiento a la abadía de Saint-Vaast, y desde entonces hasta la Revolución, la prebostura de La Beuvrière sucedió al priorato primitivo.
Dos veces al año, el domingo de Quasimodo y el domingo siguiente al 24 de julio, la parroquia de Viserny (Côte-d'Or) lleva en triunfo, en una procesión solemne, los relicarios y la urna antigua donde se conservan los huesos de santa Cristina, tesoro que enriquece la iglesia desde hace siglos.
Iconografía y fuentes
La santa es tradicionalmente representada con un cuchillo, una flecha, ídolos rotos o una serpiente, según los relatos de san Adón y los bolandistas.
Se la representa de cuatro maneras: 1° sosteniendo en sus manos un cuchillo, para dar a entender que le cortaron los pechos y la lengua; 2° llevando una flecha en la mano; 3° teniendo cerca de ella ídolos rotos; 4° a menudo se le pone una serpiente en la mano, porque uno de los suplicios que superó fue el de los reptiles venenosos a los que había sido expuesta.
Hemos completado el relato de san Adón con los Acta sanctorum, Notas locales y el P. Cahier.
Iconografía
Signos y atributos
Entidades
Red del relato
Los nombres, lugares y conceptos más presentes en la ficha, ponderados por su centralidad en el texto.
Lo sobrenatural en su vida
Los milagros de Santa Cristina de Tiro
Preguntas frecuentes sobre Santa Cristina de Tiro
¿Quién fue Santa Cristina de Tiro?
Niña de diez años convertida al cristianismo, Cristina sufrió el martirio bajo las órdenes de su propio padre, prefecto de Tiro en Toscana. Tras haber sobrevivido milagrosamente al fuego, al ahogamiento y a las bestias venenosas, murió atravesada por flechas hacia el año 300. Sus reliquias, primero en Palermo, fueron en parte trasladadas a Francia en el siglo XI.
¿De qué es Santa Cristina de Tiro santo patrón?
Patronazgos de Santa Cristina de Tiro: Palermo.
¿Cómo se reconoce a Santa Cristina de Tiro en el arte cristiano?
En la iconografía, Santa Cristina de Tiro se reconoce por: cuchillo, flecha, ídolos rotos y serpiente.
¿Cómo murió Santa Cristina de Tiro?
Santa Cristina de Tiro sufrió el martirio por la fe cristiana (4.º siglo).
¿Qué milagros se atribuyen a Santa Cristina de Tiro?
Se atribuyen a este santo 7 milagros, en particular: Dominio de los elementos, Protección / liberación, Curación y Signo / prodigio.
¿Qué santos fueron contemporáneos de Santa Cristina de Tiro?
Entre sus contemporáneos figuran: San Blas, San Hilario de Poitiers, San Basilio el Grande (Arzobispo de Cesarea) y San Baudilio.
¿Cuáles son los otros nombres de Santa Cristina de Tiro?
Otras formas del nombre: Christine.
¿Quiénes son los allegados de Santa Cristina de Tiro?
Allegados de Santa Cristina de Tiro: Urbain (padre).
Anexos y entidades vinculadas
Datos estructurados para la exploración: acontecimientos, milagros, citas, lugares, atributos, patronazgos y entidades importantes citadas en el texto.
Acontecimientos clave
- Conversión secreta al cristianismo a la edad de diez años
- Destrucción de los ídolos de oro y plata de su padre
- Suplicio de la rueda y del fuego
- Milagro del lago de Bolsena donde es salvada de las aguas por un ángel
- Supervivencia en un horno ardiente durante cinco días
- Prueba de las serpientes y las víboras
- Martirio final por flechas
Citas
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La habían puesto en esa cuna como a un niño que acababa de ser regenerado a la gracia por el bautismo
Santa Cristina (palabras referidas)