Religioso dominico del siglo XIII proveniente de la noble familia Bianchi, Jacobo de Bevagna fue un predicador celoso que convirtió a los herejes nicolaítas en Umbría. Marcado por una vida de austeridad extrema y milagros, recibió de Cristo en la cruz la seguridad de su salvación mediante una aspersión de sangre divina. Murió en 1301 tras una visión celestial y su cuerpo fue hallado incorrupto en tres ocasiones.
Sus contemporáneos
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SAN JACOBO DE BEVAGNA,
RELIGIOSO DE LA ORDEN DE SANTO DOMINGO.
Juventud y vocación
Proveniente de la ilustre familia Bianchi, Santiago manifiesta una piedad precoz y se une a la Orden de Santo Domingo en Spoleto a pesar de la oposición de sus padres.
el hábito de Santo Domingo. Este niño era de la cas a de los Bianchi, una de las más ilustres de esta provincia. Su madre, su hermano y otra persona de gran virtud tuvieron también, en el tiempo de su nacimiento, visiones proféticas de lo que él sería un día. Pasó su infancia en una inocencia y una piedad singulares. Fue enviado a las escuelas, donde hizo progresos considerables. A la edad de dieciséis años, cumplió lo que había sido predicho de él por tantos signos; pues, estando por un lado poderosamente conmovido por estas palabras del salmo cxviii: «Legem pone mihi, Domine, viam justificationum tuarum»: «Señor, dame por ley el camino de tus justificaciones»; y por otro, siendo animado por santo Do mingo, que se l e apareció lleno de benevolencia, pidió el hábito de su Orden, y lo recibió en Spoleto, que no está muy lejos de Bevagna. Sus padres se opus ieron inútilmente a su vocación: él les respondió valientemente que, cuando se trataba de seguir a Jesucristo y de poner su alma a salvo, ya no los conocía.
Vida religiosa y virtudes
Durante su noviciado y después de su profesión, se distinguió por una obediencia absoluta, un recogimiento constante y una renuncia total a los bienes del mundo.
En el noviciado, mostró una virtud ya consumada. Su silencio era exacto, su recogimiento continuo, su obediencia ciega, su oración atenta y ferviente y su mortificación universal. En su profesión hizo un holocausto perfecto de sí mismo, consagrando enteramente a Dios su espíritu, su corazón, sus apetitos, sus sentidos y todo lo que hubiera podido pretender de riquezas, honores y placeres en el mundo.
Predicación y lucha contra la herejía
Convertido en predicador, combate con éxito la herejía de los nicolaítas en Umbría, logrando que su líder, Ortinellus, se retracte.
Habiéndose dedicado a los estudios sagrados, adquirió en poco tiempo todo lo necesario para cumplir dignamente con las obligaciones de un predicador del Evangelio. Luego subió al púlpito con un éxito maravilloso; pues no solo confirmó a las personas de bien en el amor a la virtud y convirtió a un gran número de pecadores, sino que también detuvo la detestable herejía de los nicolaítas, que, como consecuencia funesta de la corrupción de las costumbres, comenzaba a renacer en Umbr ía. Or ti nellus era su renovador; pero nuestro Santo, habiendo entrado en discusión contra él, lo convenció tan evidentemente mediante los textos de la Escritura y la autoridad de los santos Padres, que finalmente lo obligó a retractarse de sus errores y a pronunciar anatema contra su propia doctrina.
Fundaciones en Bevagna
Funda un convento dominico en su ciudad natal e impulsa la creación de un monasterio de religiosas benedictinas.
Su celo, para multiplicar el número de obreros evangélicos, le llevó a emprender la fundación de un convento de su Orden en la ciud ad de Bevagna, d e la cual era nativo. Al principio, solo tomó una casa muy pequeña, y la compró con una suma de dinero que su madre y sus parientes le proporcionaron. Pero, poco tiempo después, le dieron una iglesia y varias casas contiguas para construir un monasterio. Al mismo tiempo, indujo a una santa viuda a construir, en la misma ciudad, un convento de religiosas, quienes abrazaron la Regla de San Benito.
Ascetismo y responsabilidades
Superior de varios conventos, lleva una vida de extrema austeridad, practicando rigurosas mortificaciones físicas y ayunos frecuentes.
Fue a menudo superior en diversos conventos de su provincia, y siempre cumplió, con mucha prudencia, dulzura y firmeza, las obligaciones de su cargo. Si sus palabras eran todopoderosas para animar a los religiosos a la virtud y a los ejercicios de la vida regular, los ejemplos de su vida lo eran incomparablemente más. Casi no dormía; se desgarraba el cuerpo todas las noches tres veces con disciplinas muy rudas, siguiendo el ejemplo de su Padre santo Domingo. Se apretó tanto los riñones con una cadena de hierro, que esta se incrustó en su piel y luego fue imposible arrancarla. Sus ayunos eran frecuentes y rigurosos; los viernes ayunaba a pan y agua; los otros días, su alimento era siempre el más pobre y vil de todo el monasterio. No hay lengua que pueda expresar la excelencia de su pureza, que era más que virginal.
Milagros y crisis del alma
Tras haber realizado numerosos milagros, atraviesa una crisis de duda sobre su salvación, resuelta mediante una visión mística de la sangre de Cristo.
Dios realzó tantas virtudes con milagros muy insignes. El pan y el vino se multiplicaron sobrenaturalmente entre sus manos para el sustento de los obreros que trabajaban en sus construcciones. Liberó a los prisioneros de sus cadenas por la eficacia de sus oraciones. El aceite y el agua que había bendecido curaban diversas clases de enfermedades. Se recurría a él sobre todo con mucho éxito en las caídas, desde cualquier altura y en cualquier precipicio en el que se cayera.
Por lo demás, ni esta inocencia perfecta, ni esta pureza angélical, ni estas comunicaciones divinas, ni este gran número de milagros, ni el don de profecía del que también estaba dotado, le impedían vivir en un temor continuo a la condenación eterna, y este era a veces tan grande que tenía el alma totalmente penetrada de tristeza y espanto. Rezando un día con un fervor extraordinario a los pies del crucifijo, instó encarecidamente a Nuestro Señor a que levantara un poco su esperanza y le diera alguna seguridad de que no estaría entre el número de los desgraciados réprobos. Entonces, este divino Maestro hizo brotar de su precioso costado un arroyo de sangre que roció su rostro y sus vestiduras, y lo llenó de una suavidad inestimable. Al mismo tiempo, este crucifijo habló y le dijo: «¡Que esta sangre, siervo mío, sea la señal y la prenda de tu salvación!». Desde esa hora, Santiago no tuv o más temor, sino que, por el contrario, se vio inundado de tales delicias que se veía obligado a hacer sus oraciones en privado para recibirlas con mayor libertad.
Muerte y reconocimiento del culto
Muere en 1301 tras una visita celestial. Su cuerpo permanece incorrupto y su culto es oficialmente reconocido por los papas Bonifacio IX y Clemente X.
Estando cerca el fin de su vida, Jesucristo, la Santísima Virge n, santo Doming o y san Jorge, por quienes sentía un afecto muy particular, le visitaron y le invitaron a ir con ellos, al cabo de ocho días, a recibir el premio de la bienaventuranza eterna. Habiendo caído enfermo, se hizo administrar los Sacramentos, que recibió con una devoción proporcionada a su amor. Luego convirtió un vaso lleno de agua en vino; lo que ya había hecho dos veces anteriormente. Finalmente, la misma compañía que le había invitado al festín de la eternidad vino a decirle que todo estaba listo y que no difiriera en honrar con su presencia a la asamblea de los Santos. Partió inmediatamente, y los religiosos cambiaron las oraciones de la recomendación por aquellas que se dicen por el alma que acaba de ser separada de su cuerpo. Entonces se escuchó una voz que decía: «No recéis por él, sino rogadle a él mismo que sea vuestro intercesor ante Dios».
Su cuerpo, en el espacio de trescientos años, fue descubierto tres veces para ser trasladado a lugares más decentes, y siempre se encontró sin corrupción. Ha habido varias revelaciones de su felicidad; pero los innumerables milagros que ha hecho desde su muerte y que sigue haciendo aún hoy, son marcas más indubitables de ello. Su fallecimiento ocurrió el 15 de agosto, día de la Asunción de Nuestra Señora, en 1301. Su vida se encontró entre la de los Santos de la Orden de Santo Domingo. El papa Bonifacio IX concedió indulgencias a quienes visitaran sus reliquias los tres primeros días de mayo; y el papa Clemente X permitió a toda la Orden de Predicadores c elebrar solemnem ente su fiesta el 23 de agosto.
Cf. Acta Sanctorum .
Iconografía
Signos y atributos
Entidades
Red del relato
Los nombres, lugares y conceptos más presentes en la ficha, ponderados por su centralidad en el texto.
Lo sobrenatural en su vida
Los milagros de San Jacobo de Bevagna
Preguntas frecuentes sobre San Jacobo de Bevagna
¿Quién fue San Jacobo de Bevagna?
Religioso dominico del siglo XIII proveniente de la noble familia Bianchi, Jacobo de Bevagna fue un predicador celoso que convirtió a los herejes nicolaítas en Umbría. Marcado por una vida de austeridad extrema y milagros, recibió de Cristo en la cruz la seguridad de su salvación mediante una aspersión de sangre divina. Murió en 1301 tras una visión celestial y su cuerpo fue hallado incorrupto en tres ocasiones.
¿De qué es San Jacobo de Bevagna santo patrón?
Patronazgos de San Jacobo de Bevagna: Bevagna.
¿Para qué se reza a San Jacobo de Bevagna?
Se reza a San Jacobo de Bevagna por: caídas desde gran altura y precipicios.
¿Cómo se reconoce a San Jacobo de Bevagna en el arte cristiano?
En la iconografía, San Jacobo de Bevagna se reconoce por: hábito dominico, crucifijo parlante, sangre en el rostro y cadena de hierro.
¿Qué milagros se atribuyen a San Jacobo de Bevagna?
Se atribuyen a este santo 5 milagros, en particular: Multiplicación / provisión, Protección / liberación, Curación y Signo / prodigio.
¿Qué santos fueron contemporáneos de San Jacobo de Bevagna?
Entre sus contemporáneos figuran: Santo Tomás de Aquino, San Antonio de Padua (Fernando), San Arthaud de Belley y San Peregrino de Auxerre.
¿Cuándo murió San Jacobo de Bevagna?
San Jacobo de Bevagna murió hacia 1301.
¿Cuáles son los otros nombres de San Jacobo de Bevagna?
Otras formas del nombre: Giacomo Bianconi.
¿Quiénes son los allegados de San Jacobo de Bevagna?
Allegados de San Jacobo de Bevagna: Maison des Bianchi (familia).
Anexos y entidades vinculadas
Datos estructurados para la exploración: acontecimientos, milagros, citas, lugares, atributos, patronazgos y entidades importantes citadas en el texto.
Acontecimientos clave
- Ingreso en la Orden de los Dominicos en Spoleto a los dieciséis años
- Lucha contra la herejía de los nicolaítas en Umbría
- Fundación de un convento de su Orden en Bevagna
- Visión de Cristo en la cruz y milagro de la sangre
- Visita celestial de Cristo, la Virgen, santo Domingo y san Jorge antes de su muerte
Citas
-
¡Que esta sangre, mi Siervo, sea el signo y la prenda de tu salvación!
Cristo (visión del crucifijo) -
No recéis por él, sino rogadle a él mismo que sea vuestro intercesor ante Dios
Voz celestial a su muerte