7 de octubre 1.º siglo

Santa Justina de Padua

PATRONA DE LA CIUDAD DE PADUA

Nacida en Padua en el siglo I, Justina es hija del prefecto Vitaliano, convertido por san Prosdócimo. Consagrada a Dios por un voto de virginidad, es arrestada a los dieciséis años bajo la persecución de Nerón. Tras rechazar las pretensiones del prefecto Maximiano, muere mártir de una estocada en el corazón en el año 63.

Cronología

Sus contemporáneos

Figuras y referencias situadas alrededor del periodo normalizado de esta ficha.

Explorar esta época

    Lectura guiada

    6 seccións de lectura

    SANTA JUSTINA DE PADUA, VIRGEN Y MÁRTIR,

    PATRONA DE LA CIUDAD DE PADUA

    Conversión 01 / 06

    Orígenes y conversión de la familia

    Justina nace en Padua en el siglo I en el seno de una familia noble pagana convertida al cristianismo por san Prosdocimo.

    Siglo I. El alma que ama a Dios verdaderamente desprecia todo, excepto a Dios. Juan Trithemiu s. Santa Justi na nació en Italia, en la ciudad de Padua, hacia mediados del siglo I. Su padre, llamado Vitaliano, era tan considerable por la nobleza de su sangre, por la abundancia de sus riquezas y por la gloria de su nombre, que el emperador lo nombró prefecto de Padua. Su madre, llamada Prepedigna, era también muy recomendable por su extracción y por sus virtudes. Ambos vivieron en las supersticiones del paganismo, hasta que, iluminados por las luces del Evangelio, mediante la predicación y los milagro s de san Prosdoc imo, a qu ien el Príncipe de los Apóstoles envió a Padua, renunciaron a la idolatría y recibieron el sacramento de la fe, que los sometió enteramente a Jesucristo. Obtuvieron entonces, en su esterilidad, a la santa Justina, quien fue la primera mártir de la Iglesia naciente en Italia.

    Vida 02 / 06

    Juventud y consagración

    Criada en la piedad por san Prosdocimo, Justina hace voto de virginidad perpetua desde su adolescencia.

    No tenía de niña más que la sencillez y la inocencia. Sus inclinaciones estaban animadas por una gracia tan extraordinaria, que solo la llevaban a los ejercicios de la piedad cristiana. Se alejaba de todas las pequeñas diversiones que ocupan a esa edad. Rezaba a Dios con una atención y una modestia que superaban todo lo que se ve en los otros niños. Sus padres aplicaron todos sus cuidados a educarla en el temor del Señor y a instruirla en las más puras máximas de nuestra religión. San Prosdocimo fue su maestro, y le inspiró un desprecio del mundo tan perfecto, que en cuanto fue dueña de sí misma, se entregó por completo a Jesucristo mediante el voto de una virginidad perpetua. Fue fiel a sus promesas; pues ni los tormentos que la naturaleza teme, ni los honores que la halagan pudieron jamás hacerle cambiar de resolución.

    Martirio 03 / 06

    La persecución de Nerón

    Bajo la persecución de Nerón, el prefecto Maximiano intensifica los suplicios contra los cristianos y ordena la detención de Justina por su caridad activa.

    Nerón excitó entonces la primera persecución contra la Iglesia naciente, «y es nuestra gloria», dice Tertuliano, «que él esté a la cabeza de nuestros perseguidores». Este cruel, atribuyendo a los cristianos el incendio de Roma del cual él mismo era el autor, los hizo atormentar con suplicios vergonzosos e inhumanos, sin distinción alguna de edad ni de calidad. Después de haber llenado Roma de asesinatos, quiso llevar su crueldad más lejos. Para este efecto, envió orden a los gobernadores de las provincias de apoderarse de todos aquellos que creían en el Crucificado, de emplear todo tipo de medios para atraerlos al culto de los dioses y, en caso de negativa, de proceder contra ell os con u n rigor implacable. Maximiano, que había sucedido a Vitaliano en el gobierno de Padua, no hubo recibido este mandato del emperador cuando ejerció sobre los cristianos crueldades que los Busiris y los Mecencio habían ignorado. Unos fueron desgarrados con peines de hierro, otros arrojados en calderas de aceite hirviendo; aquellos fueron aplastados bajo prensas como la vendimia, y otros se encerraron voluntariamente en cavernas y fosas para no estar expuestos a tormentos tan insoportables. Justina se vio envuelta en esta sangrienta persecución; como se aplicaba continuamente a los ejercicios de la caridad cristiana, entrando en las prisiones para suavizar allí con sus limosnas las necesidades de aquellos que gemían y para alentarlos a sufrir los suplicios que les preparaban, Maximiano dio orden de arrestarla, resuelto a quitarle sus bienes y a corromper, si podía, su pureza y su fe.

    Martirio 04 / 06

    El milagro del mármol y el martirio

    Detenida en el Pont-Marin, deja la huella de sus rodillas en el mármol antes de ser ejecutada de un golpe de espada por haber rechazado los avances del prefecto.

    Esta orden no tardó mucho en ser ejecutada, pues, pocos días después, ella regresaba de una casa de campo donde se había alojado para consuelo de los fieles que allí se habían retirado; y mientras pasaba por el estrecho del Pont-Marin, construid o de mármol, cerca de Padua, cayó en manos de los soldados que la buscaban. Le concedieron algunos momentos para implorar el socorro del cielo en los combates que le preparaban, y lo hizo con tanto fervor y éxito, que el mármol donde se había arrodillado se despojó de la dureza que le es natural y se ablandó como la cera bajo sus rodillas, de modo que se hicieron en él dos huecos que se ven en Venecia en la iglesia llamada Santa Justina. Este milagro no impidió que fuera llevada ante Maximiano para ser castigada como cristiana; pero este tirano, apenas la vio, quedó prendado de su belleza. Primero, la halagó, le prometió honores, le ofreció presentes y, esperando conquistarla, empleó contra ella todos los artificios propios para quebrantar su constancia. Pero Justina, animada por ese espíritu que hace a los fuertes, no sucumbió; rechazó los presentes de aquel seductor, y no se dejó conmover ni por sus halagos ni por sus promesas. Le dijo generosamente que, habiendo consagrado su virginidad al Hijo de Dios, el más perfecto de todos los esposos, solo Él podía poseer sus inclinaciones, y que ningún hombre mortal compartiría jamás su corazón con Él. Una respuesta tan poco esperada cambió el amor de Maximiano en furor. Se enfureció contra Justina, la trató de impía, rebelde y obstinada, y la amenazó con los más crueles suplicios; pero ni sus injurias ni sus amenazas hicieron impresión alguna en su espíritu. Era una joven de dieciséis años, cuyo valor estaba por encima de su edad y de su sexo. Confesó a Jesucristo sin temor, y testificó con una fuerza increíble que estaba lista para ser la víctima de Aquel de quien tenía el honor de ser esposa. El tirano, irritado por sus palabras, la condenó al instante a la muerte, y ella la recibió con alegría mediante un golpe de espada que, al atravesarle el corazón, la sacó de su exilio y la hizo subir al cielo para reinar allí eternamente con su Bienamado.

    Se la representa con una espada en el pecho, y sosteniendo una palma y un libro.

    Culto 05 / 06

    Culto, reliquias y victorias

    Sus reliquias fueron halladas en 1177; se convirtió en patrona de Padua y Venecia, asociada a la victoria de Lepanto.

    ## CULTO Y RELIQUIAS.

    Los cristianos retiraron su cuerpo sagrado, y san Prosdocimo lo inhumó honorablemente cerca de sus padres, en una capilla que había erigido en honor de la santa Virgen; este tesoro permaneció oculto allí hasta el año 1177. En esa época, Gerardo, obispo de Padua, acompañado de su clero y de todo el pueblo, tras una larga búsqueda, lo encontró afortunadamente y lo hizo trasladar con gran pompa a una iglesia que hoy lleva su nombre y que es una de las más magníficas de Europa. Las criaturas más insensibles contribuyeron a la gloria de este traslado, pues las campanas de la ciudad sonaron al mismo tiempo por sí solas para honrar, mediante este concierto milagroso, las reliquias de una mártir tan ilustre. La Santa misma dio a conocer su mérito por los milagros que obró; pues devolvió la vista a los ciegos, el oído a los sordos, el movimiento a los paralíticos, la salud a toda clase de enfermos, y continuó haciendo las mismas gracias y otras mayores a quienes imploraban su socorro con fe. Mantuvo en la estricta observancia a los religiosos de la congregación de Montecasino, que militaban bajo su nombre y fueron los guardianes de sus cenizas; conservó la ciudad de Padua, que había regado con su sangre; extendió su protección sobre todo el territorio de Venecia, que la había elegido como patrona y que, a tribuy éndole todas las victorias que obtuvo sobre el enemigo de los cristianos, hizo grabar en su moneda estas palabras que son las marcas de su reconocimiento: *Memor ero tui, Justina virgo*: «Ilustre virgen Justina, nunca os olvidaré»; así como estas otras: *Pax tibi, Marce, Evangelista meus*: «Paz a ti, Marcos, mi evangelista», uniendo así en un mismo culto a la primera de las mártires de Italia con este santo Evangelista, de quien se cree que escribió su Evangelio en latín. Justina murió en el año de Nuestro Señor 63, bajo el imperio de Nerón, el 7 del mes de octubre, día célebre en los Anales de la Iglesia por la gloriosa victoria que las armas de la República de Venecia obtuvieron sobre los turcos, bajo la conducción de su general Sebastián Venier, en las islas Equ ínadas, cerca de Lepanto, en el año 1571. El martirologio romano hace memoria de su martirio en este mismo día.

    Fuente 06 / 06

    Fuentes de la vida de santa Justina

    El texto se basa en los escritos de Montbettino, Pedro de Natalibus y los trabajos del Padre Alexis de Rue.

    Su vida fue escrita por Montbettino y por Pedro de Natalibus. También se habla de ella en los Actas de san Prosdocimo. Finalmente, el R. P. Dom Alexis de Rue, religioso teatino, cuya piedad y erudición brillan en sus doctas *Controversias*, la extrajo del oficio de los patronos de la ciudad de Padua y nos la comunicó para hacer un resumen de ella.

    Fuente oficial Les Petits Bollandistes, por Mons. Paul GUÉRIN, camarero de Su Santidad Pío IX.

    Signos y atributos

    Red del relato

    Los nombres, lugares y conceptos más presentes en la ficha, ponderados por su centralidad en el texto.

    Los milagros de Santa Justina de Padua

    Todo el corpus →

    Preguntas frecuentes sobre Santa Justina de Padua

    ¿Quién fue Santa Justina de Padua?

    Nacida en Padua en el siglo I, Justina es hija del prefecto Vitaliano, convertido por san Prosdócimo. Consagrada a Dios por un voto de virginidad, es arrestada a los dieciséis años bajo la persecución de Nerón. Tras rechazar las pretensiones del prefecto Maximiano, muere mártir de una estocada en el corazón en el año 63.

    ¿De qué es Santa Justina de Padua santo patrón?

    Patronazgos de Santa Justina de Padua: Padua y Venecia.

    ¿Para qué se reza a Santa Justina de Padua?

    Se reza a Santa Justina de Padua por: ciegos, sordos, paralíticos y enfermos.

    ¿Cómo se reconoce a Santa Justina de Padua en el arte cristiano?

    En la iconografía, Santa Justina de Padua se reconoce por: espada en el pecho, palma y libro.

    ¿Cómo murió Santa Justina de Padua?

    Santa Justina de Padua sufrió el martirio por la fe cristiana (1.º siglo).

    ¿Qué milagros se atribuyen a Santa Justina de Padua?

    Se atribuyen a este santo 3 milagros, en particular: Signo / prodigio y Curación.

    ¿Qué santos fueron contemporáneos de Santa Justina de Padua?

    Entre sus contemporáneos figuran: San Marcial, Apóstol de Aquitania, Santiago el Mayor (Apóstol), San Jorge de Velay y Jesucristo (Reliquias de la Pasión).

    ¿Cuáles son los otros nombres de Santa Justina de Padua?

    Otras formas del nombre: Justina.

    ¿Quiénes son los allegados de Santa Justina de Padua?

    Allegados de Santa Justina de Padua: Vitalien (padre) y Prépédigne (madre).

    Anexos y entidades vinculadas

    Datos estructurados para la exploración: acontecimientos, milagros, citas, lugares, atributos, patronazgos y entidades importantes citadas en el texto.

    Acontecimientos clave

    1. Nacimiento en Padua de padres paganos convertidos
    2. Bautismo e instrucción por san Prosdocimo
    3. Voto de virginidad perpetua
    4. Arresto en el Pont-Marin durante la persecución de Nerón
    5. Milagro de las rodillas marcadas en el mármol
    6. Martirio por una estocada en el corazón a los dieciséis años
    7. Hallazgo de las reliquias en 1177 por el obispo Gerardo

    Citas

    • El alma que ama a Dios verdaderamente desprecia todo, excepto a Dios. Juan Tritemio (citado como epígrafe)
    • Memor ero tui, Justina virgo Inscripción en la moneda de Venecia