San Dámaso I
Papa del siglo IV, san Dámaso consagró su pontificado a la preservación y al embellecimiento de las catacumbas romanas. Hizo grabar por el calígrafo Filócalo célebres inscripciones poéticas en honor a los mártires. Por humildad, rechazó ser inhumado junto a los santos para no profanar sus sepulturas.
Sus contemporáneos
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EL PAPA SAN DÁMASO Y LAS CATACOMBAS.
Devoción a los mártires y trabajos en las catacumbas
San Dámaso manifiesta una devoción profunda por las reliquias de los mártires, restaurando y adornando el conjunto de la Roma subterránea.
Hasta nuestros tiempos, de la solicitud y la devoción de san Dámaso por las r eliquias de los mártires, solo se conocían los Carmen o inscripciones atribuidos a este Papa y recogidos, en número de treinta y siete, probablemente por los peregrinos del siglo V o VI, quienes los transcribieron para la satisfacción de su piedad personal en los monumentos de las catacumbas. Debemos añadir, además, que la crítica se mostraba bastante exigente respecto a su autenticidad. Pero, en nuestros días, el estudio de las catacumbas ha modificado singularmente la cuestión. Los trabajos de san Dámaso en nuestros hip ogeos crist ianos, dice M. de Rossi, no fueron solo parciales, y no se localizaron en un punto determinado, sino que se extendieron a toda la Roma subterránea. Su nombre se encuentra en cada una de las catacumbas, sobre la tumba de todos los mártires ilustres. Las construcciones para el ornato o para la solidez, las escaleras de mármol dispuestas en cada cripta insigne, llevan todas la huella de su piadosa mano. Es a su alta inteligencia a quien debemos la conservación de los hipogeos cristianos, porque fue él quien hizo abandonar el sistema vicioso adoptado para la construcción de las basílicas constantinianas. Este sistema consistía en arrasar los pisos superpuestos de una catacumba hasta llegar al nivel de la cripta inferior, donde por lo general se encontraba el sepulcro de los mártires más ilustres. Se despejaba así una tumba principal, sobre la cual se erigía un edificio suntuoso; pero había sido necesario sacrificar un número inmenso de otros loci para llegar a este resultado. Dámaso comprendió que, si las reliquias de los mártires tienen derecho a nuestro culto, la tumba de los simples fieles debe ser también objeto de un respeto inviolable. Desde entonces, extendió su solicitud pontificia a todo el conjunto de los monumentos cristianos de la edad heroica. Los tesoros que la piedad de las matronas ponía a su disposición, y que le reprochaba la envidia pagana de Amiano Marcelino, los consagraba no a la satisfacción de su lujo personal, sino a la decoración de los lugares santificados por la presencia de los mártires. El lujo de san Dámaso nos es hoy conocido. Resplandece ante nuestra vista en la magnificencia de los caracteres paleográficos que llevan su nombre. Dámaso, dice además M. de Rossi, no se limita a componer los elogios y las inscripciones tumulares de las catacumbas. Quiso que a la pompa del lenguaje correspondiera la belleza de la caligrafía. Los arqueólogos han notado ya desde hace mucho tiempo que los poemas de este Papa están grabados sobre el mármol en caracteres admirables, conocidos hoy bajo la designación especi al de damasianos. M. de Rossi ha encontrado el nombre del calígrafo lapidario que ejecutaba estas obras maestras, bajo las órdenes del santo Papa. El humilde y hábil escultor nos ha revelado su personalidad, ahora gloriosa, mediante una suscripción en caracteres menudos dispuestos, o más bien disimulados, en el margen de una inscripción monumental. Está concebida así:
Preservación del patrimonio subterráneo
A diferencia del sistema de las basílicas constantinianas, Dámaso preserva la integridad de los niveles de las catacumbas por respeto a las sepulturas de los fieles.
SCRIPSIT FVRIVS DIONYSIUS FILOCALVS DAMASI SVI PAPAE CVLTOR AVQUE AMATOR.
El arte de las inscripciones damasianas
El Papa colabora con el calígrafo Furio Dionisio Filócalo para crear inscripciones monumentales con caracteres artísticos únicos.
El nombre de Furio Dionisio Filócalo, así restituido a la historia, permanecerá en adelante inseparable del de D ámaso, a quien el piadoso artista llama su Papa y por quien proclama una veneración tan alta. Por otro motivo, el calígrafo del siglo IV nos interesa todavía. El Sr. de Rossi ha obtenido, en efecto, la prueba de que Filócalo redactó el catálogo de los soberanos Pontífices, conocido hasta ahora bajo el título de Liberiano, porque se detiene en la mención del papa Liberio. Este importante descubrimiento confirma, por una parte, la autenticidad de las notas del L iber Pontificalis; por otra, corrobora la tradición que atribuía a san Dámaso aquella vida hoy perdida de los Papas sus predecesores. Es, pues, con justa razón, añade el Sr. de Rossi, que el nombre de Dámaso domina toda la historia monumental de la Iglesia romana durante la primera edad de la paz. Su pontificado cierra realmente la era de las catacumbas. Se sabe que, por un sentimiento de admirable humildad, este gran Pontífice no quiso elegir su sepultura en medio de las tumbas de los mártires cuyos monumentos había hecho decorar tan religiosamente. «Lo habría», dice él, «habría deseado ardientemente esa felicidad; pero he temido profanar el lugar augusto donde reposan los Santos». Tras tal escrúpulo, tan modestamente expresado por un gran Papa, por un taumaturgo y un Santo, se comprende que las sepulturas en las catacumbas se volvieran muy raras. Ya no fueron autorizadas más que en circunstancias excepcionales.
Contribución a la historia del papado
Los trabajos de Dámaso y de su entorno permiten consolidar las notas del Liber Pontificalis y la historia de los primeros papas.
Hemos revisado y completado el relato de l Padre G iry con la Historia de la Iglesia, d el abad Dac ron.
Humildad y fin de la era de las catacumbas
Por humildad, Dámaso se niega a ser enterrado entre los mártires, marcando simbólicamente el fin del uso funerario de las catacumbas.
El nombre de Furius Dionysius Philocalus, así restituido a la historia, permanecerá desde ahora inseparable del de Dámaso, a quien el piadoso artista llama su Papa y por quien proclama una veneración tan alta. Por otro título, el calígrafo del siglo IV nos interesa aún. El Sr. de Rossi ha adquirido, en efecto, la prueba de que Philocalus redactó el catálogo de los soberanos Pontífices, conocido hasta aquí bajo el título de Liberiano, porque se detiene en la mención del papa Liberio. Este importante descubrimiento confirma, por una parte, la autenticidad de las notas del Liber Pontificalis; por otra, corrobora la tradición que atribuía a san Dámaso esa vida hoy perdida de los Papas sus predecesores. Es, pues, con justa razón, añade el Sr. de Rossi, que el nombre de Dámaso domina toda la historia monumental de la Iglesia romana durante la primera edad de la paz. Su pontificado cierra realmente la era de las catacumbas. Se sabe que, por un sentimiento de admirable humildad, este gran Pontífice no quiso elegir su sepultura en medio de las tumbas de los mártires cuyos monumentos había hecho decorar tan religiosamente. «Lo habría», dice él, «habría deseado ardientemente esa felicidad; pero he temido profanar el lugar augusto donde reposan los Santos». Después de tal escrúpulo, tan modestamente expresado por un gran Papa, por un taumaturgo y un Santo, se comprende que las sepulturas en las catacumbas se volvieron muy raras. Ya no fueron autorizadas más que en circunstancias excepcionales.
Fuentes del relato
El texto se basa en los trabajos del Padre Giry y del abad Dacron.
Hemos revisado y completado el relato del Padre Giry con la Historia de la Iglesia, del abad Dacron.
Iconografía
Signos y atributos
Entidades
Red del relato
Los nombres, lugares y conceptos más presentes en la ficha, ponderados por su centralidad en el texto.
Preguntas frecuentes sobre San Dámaso I
¿Quién fue San Dámaso I?
Papa del siglo IV, san Dámaso consagró su pontificado a la preservación y al embellecimiento de las catacumbas romanas. Hizo grabar por el calígrafo Filócalo célebres inscripciones poéticas en honor a los mártires. Por humildad, rechazó ser inhumado junto a los santos para no profanar sus sepulturas.
¿De qué es San Dámaso I santo patrón?
Patronazgos de San Dámaso I: arqueólogos cristianos.
¿Cómo se reconoce a San Dámaso I en el arte cristiano?
En la iconografía, San Dámaso I se reconoce por: caracteres damasianos, inscripciones en mármol y insignias pontificias.
¿Cómo murió San Dámaso I?
San Dámaso I sufrió el martirio por la fe cristiana (4.º siglo).
¿Qué santos fueron contemporáneos de San Dámaso I?
Entre sus contemporáneos figuran: San Blas, San Hilario de Poitiers, San Basilio el Grande (Arzobispo de Cesarea) y San Baudilio.
¿Cuáles son los otros nombres de San Dámaso I?
Otras formas del nombre: Damasi y Damase.
Anexos y entidades vinculadas
Datos estructurados para la exploración: acontecimientos, milagros, citas, lugares, atributos, patronazgos y entidades importantes citadas en el texto.
Acontecimientos clave
- Restauración y ornamentación de las catacumbas de Roma
- Composición de inscripciones poéticas (Carmen) para los mártires
- Abandono del sistema de destrucción de los niveles superiores de las catacumbas
- Encargo de trabajos caligráficos a Furius Dionysius Philocalus
- Rechazo por humildad a ser enterrado entre los mártires
Citas
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Habría deseado ardientemente esa felicidad; pero temí profanar el lugar augusto donde reposan los Santos
San Dámaso (palabras referidas sobre su elección de sepultura) -
SCRIPSIT FVRIVS DIONYSIUS FILOCALVS DAMASI SVI PAPAE CVLTOR AVQUE AMATOR
Inscripción de Filócalo