Sucesor de san Alejandro I en el año 117, Sixto I fue un papa romano que luchó contra la herejía gnóstica y estructuró la disciplina eclesiástica. Impuso el uso del lino para el corporal e instauró las cartas de recomendación entre iglesias. Murió mártir bajo el reinado del emperador Adriano.
Sus contemporáneos
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SAN SIXTO I, PAPA
Ascensión y orígenes
Sixto I sucede a Alejandro I en el año 117. De origen romano e hijo de Pastor, fue elegido mientras se encontraba en Oriente.
Sixto sucedió, en el año 117, a san Alejandro I, cuya gloriosa vida había sido coronada por un glorioso martirio.
El nuevo Pontífice se encontraba en Oriente cuando los sufragios del clero y del pueblo lo elevaron a la cátedra de san Pedro: no vino sino treinta y cinco días después a tomar posesión de una dignidad que lo designaba de antemano para el ma rtirio.
San Sixto era romano de origen: tuvo por padre a Pastor, quien habitaba el barrio de la calle Larga, e l sé ptimo de la Roma de Augusto. La Roma cristiana ha consagrado su recuerdo mediante el título cardenalicio d e Santa María in via Lata.
Lucha contra el gnosticismo
El pontificado estuvo marcado por la oposición a los gnósticos, cuyas prácticas y doctrinas sembraban el desorden y provocaban confusión con los cristianos.
Bajo su pontificado, los gnósticos causaron grandes males a la Iglesia y le prepararon otros aún mayores. Estos herejes, cuyo origen se remontaba al del cristianismo, al mismo Simón e l Mago, pretendía n poseer únicamente la inteligencia, el conocimiento perfecto de las Sagradas Escrituras. Según ellos, la revelación contenida en la Biblia era, además, inexacta e insuficiente. Según la moral de estos sectarios, el principio mismo de la Redención consistía en la liberación mediante la saciedad de todas las pasiones. «En consecuencia», dice Tertuliano, «sus desórdenes no se limitaban a crímenes vulgares: necesitaban crímenes monstruosos. Por odio a la carne, inmolaban a niños recién nacidos, cuyos miembros trituraban mezclados con especias para componer un plato espantoso». Con el fin de desacreditar a los cristianos, se hacían pasar, ante los ojos de los paganos, por discípulos de Jesucristo: de ahí que los paganos confundieran a gnósticos y cristianos en el mismo odio.
Este estado de cosas, en el siglo I de la Iglesia, nos explica uno de los motivos, sin duda el más poderoso, por el cual san Sixto renovó la obligación de las cartas formales, o cartas de recomendación, de las que los fieles, y con mayor razón los obispos, debían proveerse cuando pasaban de una iglesia a otra, de un país a otro, a fin de que fuera posible a los pastores de los pueblos distinguir a los lobos de las ovejas, y no introducir en el redil a los gnósticos, cuya sola presencia en la Iglesia hubiera sido un motivo de oprobio.
Reformas disciplinarias y litúrgicas
El Papa instaura reglas estrictas sobre el contacto con los vasos sagrados, el uso del lino para el corporal y la integración del Trisagio en la liturgia.
Debemos también a san Sixto varias otras normas de disciplina eclesiástica: prohibió que nadie tocara los vasos sagrados si no era ministro de los altares; el corporal no debía ser de otro material que no fuera lino; finalmente, el pueblo debía continuar el Trisagio co menzado p or el sacerdote. Si las patenas han recordado con honor los nombres de aquellos que habían aumentado la pompa de su culto absurdo, nosotros debemos, cristianos, contemplar con respeto a los santos Pontífices que han sucesivamente, según el espíritu de la piedad cristiana, hecho más venerable el más augusto de nuestros misterios.
Contexto político y martirio
A pesar de una breve calma obtenida por Serenius Granianus y los apologistas, la persecución se reanuda bajo el emperador Adriano, lo que lleva al martirio de Sixto.
Bajo el pontificado de san Sixto, la persecución disminuyó. Un procónsul, aún más valiente que Plinio, representó ante el emp erador Adriano cu án injusto era ejercer crueldades sin examen y sin proceso, y por pura prevención, contra una clase cuya única falta, a los ojos de los romanos razonables, se encontraba únicamente en el nombre de cristiano; pues estos cristianos respetaban las leyes del país y obedecían al emperador en todo lo que no fuera del tribunal de la conciencia. Este procónsul fue Serenius Grania nus. Se debe inscr ibir en la historia, en letras de oro, el nombre de un ministro que osó exponerse al odio del príncipe para proteger a dos pobres infortunadas, la verdad y la justicia. El emperador se conmovió; las luminosas apologías que le presentaron san Cu adrato y san Arís tides terminar on de apaciguarlo. Adriano escribió una carta memorable en favor de los cristianos, prohibió severamente denunciarlos, quiso que los malvados, convictos de calumnia al respecto, fueran castigados, y mostró que, si no había llegado al punto de adorar a Jesús, estaba entonces dispuesto a venerarlo. Sin embargo, la persecución no tardó en recomenzar bajo este príncipe inconsistente. Sixto fue la víctima, pero la única; prueba nueva de que este príncipe obraba el bien por ligereza, y el mal por disposición natural de carácter. Hacia el final de su vida, él mismo ordenó los más cobardes insultos contra el culto de los cristianos.
Culto y posteridad
Inhumado en el Vaticano, sus reliquias fueron trasladadas a Alatri en 1132. Es reconocido por su santidad, su caridad y sus ordenaciones.
San Sixto fue enterrado en el Vaticano, no lejos de San Pedro. En 1132, sus reliquias fueron llevadas a la iglesia catedral de Alatr i, donde aún reposan. Esta ciudad lo reconoce, después de san Pablo, como su patrono secundario.
En tres ordenaciones realizadas en el mes de diciembre, según el uso, había creado cuatro obispos para diversos lugares, once sacerdotes y tres diáconos. Era un hombre de una rara santidad, de una gran pureza de costumbres, de una extrema liberalidad hacia los pobres. Numerosos milagros han recomendado su memoria.
Fuentes históricas
El relato se basa en los trabajos de Darras y de Artaud de Montor sobre la historia de la Iglesia y de los papas.
Darras, Histoire de l'Église ; — Artaud de Montor, Histoire des Papes, etc.
Iconografía
Signos y atributos
Entidades
Red del relato
Los nombres, lugares y conceptos más presentes en la ficha, ponderados por su centralidad en el texto.
Lo sobrenatural en su vida
Los milagros de San Sixto I (Papa)
Preguntas frecuentes sobre San Sixto I (Papa)
¿Quién fue San Sixto I (Papa)?
Sucesor de san Alejandro I en el año 117, Sixto I fue un papa romano que luchó contra la herejía gnóstica y estructuró la disciplina eclesiástica. Impuso el uso del lino para el corporal e instauró las cartas de recomendación entre iglesias. Murió mártir bajo el reinado del emperador Adriano.
¿De qué es San Sixto I (Papa) santo patrón?
Patronazgos de San Sixto I (Papa): Alatri.
¿Cómo se reconoce a San Sixto I (Papa) en el arte cristiano?
En la iconografía, San Sixto I (Papa) se reconoce por: vasos sagrados, cartas de recomendación y insignias papales.
¿Cómo murió San Sixto I (Papa)?
San Sixto I (Papa) sufrió el martirio por la fe cristiana (2.º siglo).
¿Qué milagros se atribuyen a San Sixto I (Papa)?
Se atribuyen a este santo 1 milagro, en particular: Signo / prodigio.
¿Qué santos fueron contemporáneos de San Sixto I (Papa)?
Entre sus contemporáneos figuran: San Dionisio el Areopagita (Primer obispo de París), San Potino y sus compañeros (Mártires de Lyon), San Benigno de Esmirna y Jesucristo (Reliquias de la Pasión).
¿Cuáles son los otros nombres de San Sixto I (Papa)?
Otras formas del nombre: Sixtus.
¿Quiénes son los allegados de San Sixto I (Papa)?
Allegados de San Sixto I (Papa): Pastor (padre).
Anexos y entidades vinculadas
Datos estructurados para la exploración: acontecimientos, milagros, citas, lugares, atributos, patronazgos y entidades importantes citadas en el texto.
Acontecimientos clave
- Sucesión de san Alejandro I en el año 117
- Elección mientras se encontraba en Oriente
- Lucha contra la herejía de los gnósticos
- Institución de las cartas de recomendación para los fieles
- Reglamentos sobre los vasos sagrados y el corporal de lino
- Martirio bajo el emperador Adriano