San Paciente de Metz
Originario de Asia Menor y discípulo de san Juan el Evangelista, san Paciente se convirtió en el cuarto obispo de Metz en el siglo II. Construyó una basílica dedicada a los Apóstoles que sirvió de catedral hasta las invasiones de Atila. Sus reliquias, conservadas durante mucho tiempo en Saint-Arnould, fueron dispersadas durante la Revolución.
Sus contemporáneos
Figuras y referencias situadas alrededor del periodo normalizado de esta ficha.
Lectura guiada
4 seccións de lectura
SAN PACIENTE, OBISPO DE METZ (siglo II).
Orígenes y misión apostólica
Originario de Asia Menor y discípulo de san Juan Evangelista, Paciente es enviado a Metz para convertirse en el cuarto obispo de la ciudad.
San Paciente nació en Asia Menor; provenía de una familia griega notable y rica. San Juan Eva ngelista, apóstol de aqu ella región, lo convirtió a la fe, lo retiró del mundo y lo unió estrechamente a Nuestro Señor. La antigua tradición añade que lo decoró con la dignidad episcopal y lo envió a anunciar el Evangelio en la tierra de Metz. Fue el cuarto ob ispo que rigió esta iglesia, la nutrió con el pan de vida y la ilustró con sus gloriosos trabajos. Como las iglesias erigidas por san Clemente no bastaban para la multitud de los fieles, él mismo construyó una nueva, fuera de los muros de la ciudad, que dedicó a los santos Apóstoles, y especialmente a san Juan. Durante mucho tiempo, una de las más magníficas de la provincia, esta basílica llevó el título de catedral hasta su destrucción por Atila, en 451. San Pac iente fue sepultado allí cuando, después de catorce años de episcopado, voló al seno de Dios para recibir la recompensa de sus méritos y de sus trabajos.
Análisis crítico de la tradición
La historicidad de su misión por san Juan es debatida por los bolandistas y Pablo el Diácono, aunque su origen griego sigue siendo plausible.
A esta leyenda del breviario de Metz, creemos deber añadir la siguiente nota que nos envía el abad Noël, director del gran seminario:
— San Paciente, obispo de Metz. Nuestras crónicas lo hacen griego de origen, enviado por san Juan el Evangelista en una época en la que la Iglesia de Metz, tras haber sido gobernada sucesivamente por san Celesté y san Félix, los dos compañeros de san Clemente, primer obispo de Metz, había quedado sin pastor. Pablo, diá cono, el his toriador más antiguo conocido de los obispos de Metz, no habla de esta misión de san Paciente por san Juan el Evangelista; se contenta con nombrarlo, haciéndolo partícipe de una frase de elogios común a varios sucesores de san Clemente. Los bolandistas rechazan incluso como inverosímil esta misión, que es difícil, por otra parte, de conciliar con la cronología de los obispos de Metz. Sin embargo, esta tradición, aunque poco verosímil en sí misma y alterada por circunstancias que parecen merecer poca confianza, no debe ser abandonada por completo. Podría bien tener su fundamento en el origen griego de san Paciente, quien pudo ser discípulo de san Juan, y venir, tras la muerte de su maestro, como varios orientales, a evangelizar las regiones de Occidente. Su nombre no constituye una dificultad real: pues Asia Menor se había convertido en una provincia del imperio desde hacía bastante tiempo, como para que familias romanas hubieran podido establecerse allí conservando sus nombres latinos.
La basílica de San Juan
San Paciente hace construir una basílica fuera de los muros, que servirá de catedral hasta su destrucción por Atila en 451.
— San Paciente construye fuera de los muros, bajo la advocación de los doce Apóstoles y especialmente de san Juan el Evangelista, una iglesia donde fue inhumado. Esta iglesia se convirtió más tarde en la magn ífica abadía de San Arnulfo, sepultura de los reyes y grandes de Austrasia, y más tarde de los príncipes y princesas de la familia carolingia. La basílica de San Juan sirvió de catedral hasta su destrucción, en 451, por el ejército de Atila. Fue reconstruida después de este desastre; pero habiéndose retirado los obispos de Metz a San Esteban, el único edificio religioso perdonado por los hunos, fue dejada a algunos clérigos que la atendieron hasta mediados del siglo X, época en la que el obispo Adalberón I introdujo en ella a los benedictinos que trajo de la abadía de Gorze. Los obispos de Metz conservaron, sin embargo, en la antigua iglesia, fundada por san Paciente, algunos vestigios de su primera dignidad. En el siglo XII, todavía realizaban allí solemnemente la bendición de las palmas. La basílica de San Juan estaba, según la tradición, decorada con todas las magnificencias del arte de los tiempos antiguos. Columnas de mármol sostenían el edificio; los entablamentos, el pavimento, eran de mosaicos del mismo material. Los capiteles estaban decorados con piedras preciosas, que, expuestas a los rayos del sol o a la claridad de las lámparas, arrojaban un brillo maravilloso. Todo el interior estaba adornado con pinturas preciosas, realzadas con oro y plata. Estos mármoles habían sido extraídos, sin duda, del anfiteatro y de los otros edificios públicos construidos en Metz y sus alrededores por los romanos. La leyenda atribuía estas suntuosas decoraciones a la antigua iglesia de san Paciente; pero es más probable que sean recuerdos del edificio carolingio, erigido sobre ruinas, y que subsistió hasta el siglo XI (1049), donde fue erigida la b asílica de la Edad Media, consagrada por León IX, y que desapareció e lla misma dur ante el famoso asedio de Metz, por Carlos V, en 1552.
Traslación y pérdida de las reliquias
Sus restos fueron trasladados a una urna de plata en 1193 antes de ser dispersados o fundidos en 1701.
«Burchard, abad de Saint-Arnould, realizó la traslación del cuerpo de san Paciente en 1193 y lo depositó en una urna de plata, hecha con las liberalidades del emperador Conrado III. En 1701, la urna de san Paciente fu e transportada a la Casa de la Moneda para ser fundida, y las preciosas reliquias que contenía fueron desde entonces sacrílegamente dispersadas».
Iconografía
Signos y atributos
Entidades
Red del relato
Los nombres, lugares y conceptos más presentes en la ficha, ponderados por su centralidad en el texto.
Preguntas frecuentes sobre San Paciente de Metz
¿Quién fue San Paciente de Metz?
Originario de Asia Menor y discípulo de san Juan el Evangelista, san Paciente se convirtió en el cuarto obispo de Metz en el siglo II. Construyó una basílica dedicada a los Apóstoles que sirvió de catedral hasta las invasiones de Atila. Sus reliquias, conservadas durante mucho tiempo en Saint-Arnould, fueron dispersadas durante la Revolución.
¿De qué es San Paciente de Metz santo patrón?
Patronazgos de San Paciente de Metz: Metz.
¿Cómo se reconoce a San Paciente de Metz en el arte cristiano?
En la iconografía, San Paciente de Metz se reconoce por: ornamentos episcopales.
¿Qué santos fueron contemporáneos de San Paciente de Metz?
Entre sus contemporáneos figuran: San Dionisio el Areopagita (Primer obispo de París), San Potino y sus compañeros (Mártires de Lyon), San Benigno de Esmirna y Jesucristo (Reliquias de la Pasión).
¿Cuándo murió San Paciente de Metz?
San Paciente de Metz murió hacia 200.
Anexos y entidades vinculadas
Datos estructurados para la exploración: acontecimientos, milagros, citas, lugares, atributos, patronazgos y entidades importantes citadas en el texto.
Acontecimientos clave
- Conversión por san Juan Evangelista en Asia Menor
- Elevación a la dignidad episcopal
- Misión de evangelización en la región de Metz
- Construcción de una iglesia dedicada a los santos Apóstoles fuera de las murallas de Metz
- Traslación de su cuerpo en 1193 por el abad Burchard
- Dispersión de las reliquias en 1701