Proveniente de una ilustre familia de Florencia, Emiliana fue una esposa maltratada que terminó convirtiendo a su marido mediante su dulzura. Tras enviudar, se unió a la Tercera Orden de San Francisco y vivió una vida de austeridad y silencio, marcada por milagros de curación y una visión del Niño Jesús.
Sus contemporáneos
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LA BEATA EMILIANA DE FLORENCIA
VIUDA DE LA TERCERA ORDEN DE SAN FRANCISCO (1246)
Juventud y matrimonio difícil
Proveniente de una ilustre familia de Florencia, Emiliana soporta un matrimonio infeliz antes de cuidar a su esposo moribundo y quedar viuda.
La beata Emiliana, nacida en Flor encia en el seno de una familia ilustre, fue dada en matrimonio a la edad de dieciséis años a un hombre que, durante algún tiempo, la maltrató y luego la expulsó de su casa. Emiliana opuso la dulzura a los malos tratos y se vengó de ellos, más tarde, prodigando los cuidados más tiernos a este mal esposo cuando fue atacado por una enfermedad mortal. Tuvo el consuelo de verlo tener un fin cristiano. Convertida en viuda, abrazó la Tercera Orden de San Francis co, se retiró a una torre en el jardín de su padre y allí se entregó a la más austera penitencia.
Espiritualidad y ayuno de la lengua
Tras ingresar en la Tercera Orden de San Francisco, practicó una ascesis rigurosa centrada en el silencio y la presencia constante de Dios.
Tenía un principio totalmente conforme al espíritu del cristianismo: que el ayuno no debe consistir solamente en privarse en ciertos días de una parte de los alimentos ordinarios, sino también de todas las palabras inútiles; y que esta clase de ayuno, el ayuno de la lengua, era tan agradable a Dios como el del estómago. Durante los cuarenta días de Cuaresma y todo el tiempo de Adviento, así como tres días por semana en los tiempos ordinarios, observaba un silencio absoluto. Cada sábado, iba a recibir la santa comunión. Había dado orden a la mujer que la acompañaba a la iglesia de no hablarle en el camino ese día: «Porque, le había dicho, Dios está en todas partes; y allí donde encuentra un corazón que se abre a Él, está dispuesto a comunicarse. Le ruego, pues, que no perturbe con sus palabras la presencia de Dios en mi alma. Me ha sucedido a veces encontrar a Dios en las tumultuosas calles de Florencia, tanto como en e l silencio de mi habitación. Por otra parte, el profundo respeto que debemos al Señor nos impone ya la obligación de esperarlo en silencio».
El milagro de la sustitución
Por caridad, Emiliana pide y obtiene tomar sobre sí la enfermedad de un niño que sufría para curarlo.
Dios se complacía a veces en hacerle revelaciones extraordinarias. Emiliana tenía un vivo deseo de ver al Niño Jesús, tal com o debió ser a la edad de tres o cuatro años. A menudo había pedido esta gracia al Señor Jesús, pero con cierta reserva, al no creerse digna de tal favor. Mientras el temor la retenía, «el amor, más fuerte que la muerte», como dice la Escritura, la impulsaba a pedir incesantemente este insigne favor. Un día, Emiliana, visitando a un joven muchacho enfermo, le dijo: «Hijo mío, ¿no piensas en los dolores que el Señor soportó por ti?». — «¡Ay! —replicó el niño—, pienso en mis sufrimientos, mucho más que en los del Salvador». — «¿Quieres darme tu enfermedad?», le preguntó Emiliana. — «¡Sea! tómala toda entera, y haz que yo sea liberado de ella». — «Sin embargo, si esta enfermedad debe contribuir a tu salvación, le pido a Dios que te la deje; en caso contrario, le pido que me la dé a mí». — «¡Oh! no quiero que la tengas toda entera; toma solo una parte, por ejemplo el dolor de costado, que tanto me hace sufrir...». — «¡Que así sea!», dijo Emiliana.
— Y, después de haber dado esta respuesta, regresó a su casa. — De repente, el niño fue liberado del dolor de costado y Emiliana sintió un dolor tan violento que no podía permanecer ni un instante en reposo. Al día siguiente, habiendo cesado un poco el mal, regresó a casa del niño y le dijo: «¿Quieres darme también tus otros sufrimientos?». — Habiendo consentido el niño apresuradamente, Emiliana dijo de nuevo: «¡Que así sea!». — Apenas lo hubo dejado, el niño sanó completamente, y Emiliana tuvo toda la enfermedad, que entonces llamaban el fuego volante.
Visión del Niño Jesús
Mientras se encuentra gravemente enferma, recibe la visita del Niño Jesús, quien la cura tras un breve diálogo espiritual.
Un día, mientras Emiliana estaba en su lecho, sola en su habitación, gravemente enferma, vio a un niño de unos cuatro años, a dmirablemente hermoso, que jugaba frente a su cama. Emiliana, pensando que era un ángel, le dijo: «Querido niño, ¿no tienes otra cosa que hacer más que jugar?». El niño respondió sonriendo: «¿Qué queréis que haga?». Emiliana replicó tímidamente: «Si quisieras hablarme del buen Dios...». El niño respondió: «Al hablar de Dios, solo se puede decir bien de Él; ahora bien, no conviene hablar bien de uno mismo». Tras haber hablado así, el niño desapareció y Emiliana se levantó perfectamente curada.
Tránsito y reconocimiento del culto
Falleció a los 27 años en 1246. Su culto fue oficialmente autorizado más tarde por el papa Inocencio XI.
Murió a la edad de veintisiete años, el 19 de mayo de 1246, un sábado por la mañana, a la hora en que acostumbraba recibir la sagrada comunión. Tras su muerte, se apareció a una de sus amigas, llama da Gisela, y le reveló que solo había pasado por el purgatorio, sin sufrimiento alguno, como un niño inocente. Se puede decir lo mismo de su paso por la tierra, pues vivió como los ángeles, sin apegarse a nada; tan interior y santa había sido su vida.
Se le honra el día 23 del mismo mes desde que Inocencio XI pe rmitió su c ulto.
Conmemoraciones del 20 de mayo
Lista de otros santos y mártires celebrados el 20 de mayo, especialmente en Italia, la Galia y Oriente.
XX DÍA DE MAYO
En L'Aquila, en los Abruzos Ulteriores , san BERNARDINO DE SIENA , de la Orden de los Hermanos Menores, quien iluminó a Italia con su palabra y su santidad. 1 444. — En Roma, en la vía Salaria, el nacimiento al cielo de santa BASILA, virgen, quien era de linaje real y, habiendo rechazado casarse con un hombre de muy alto rango con quien estaba prometida, fue acusada por él de ser cristiana; ante lo cual, el emperador Galieno ordenó que ella se casara con él o que pereciera por la espada; advertida de esta decisión, respondió que tenía por esposo al Rey de reyes, y de inmediato le atravesaron el cuerpo con la espada. 253-268. — En Nimes, en las Galias, san BAUDILIO, mártir, quien, habiendo sido arrestado, se negó a sacrificar, perseveró constantemente en la fe de Cristo, a pesar de los azotes y los tormentos, y por una muerte preciosa, adquirió la palma del martirio. — En Edesa, en Siria, los santos mártires Talaleo, Asterio, Alejandro y sus compañeros, quienes sufrieron bajo el emperador Numeriano. 284. — En la Tebaida, san Aquilas, mártir, quien fue desgarrado con peines de hierro por Jesucristo. — En Bourges, en F rancia, san AUSTRIGISILO, vulgarmente llamado OUTRILLE, obispo y confesor. 624. — En Brescia, san Anastasio, obispo. Hacia 610. — En Pavía, san Teodoro, obispo. 778. — En Roma, santa Plantila, mujer consular, madre de la bienaventurada Flavia Domitila; habiendo sido bautizada por el apóstol san Pedro, brilló con el esplendor de todas las virtudes y murió en paz. Siglo I.
Iconografía
Signos y atributos
Entidades
Red del relato
Los nombres, lugares y conceptos más presentes en la ficha, ponderados por su centralidad en el texto.
Lo sobrenatural en su vida
Los milagros de Beata Emiliana de Florencia
Preguntas frecuentes sobre Beata Emiliana de Florencia
¿Quién fue Beata Emiliana de Florencia?
Proveniente de una ilustre familia de Florencia, Emiliana fue una esposa maltratada que terminó convirtiendo a su marido mediante su dulzura. Tras enviudar, se unió a la Tercera Orden de San Francisco y vivió una vida de austeridad y silencio, marcada por milagros de curación y una visión del Niño Jesús.
¿Para qué se reza a Beata Emiliana de Florencia?
Se reza a Beata Emiliana de Florencia por: el ayuno de la lengua y la paciencia ante los malos tratos conyugales.
¿Cómo se reconoce a Beata Emiliana de Florencia en el arte cristiano?
En la iconografía, Beata Emiliana de Florencia se reconoce por: hábito de la Tercera Orden de San Francisco y Niño Jesús (visión).
¿Qué milagros se atribuyen a Beata Emiliana de Florencia?
Se atribuyen a este santo 3 milagros, en particular: Curación y Visión / aparición.
¿Qué santos fueron contemporáneos de Beata Emiliana de Florencia?
Entre sus contemporáneos figuran: San Antonio de Padua (Fernando), San Arthaud de Belley, Santo Tomás de Aquino y San Bernardo de Claraval.
¿Cuándo murió Beata Emiliana de Florencia?
Beata Emiliana de Florencia murió hacia 1300.
¿Cuáles son los otros nombres de Beata Emiliana de Florencia?
Otras formas del nombre: Emilienne.
¿Quiénes son los allegados de Beata Emiliana de Florencia?
Allegados de Beata Emiliana de Florencia: Inconnu (esposo) y Inconnu (padre).
Anexos y entidades vinculadas
Datos estructurados para la exploración: acontecimientos, milagros, citas, lugares, atributos, patronazgos y entidades importantes citadas en el texto.
Acontecimientos clave
- Matrimonio a los dieciséis años
- Maltratada y expulsada por su esposo
- Cuidados prodigados a su esposo moribundo
- Ingreso en la Tercera Orden de San Francisco tras su viudez
- Retiro en una torre del jardín de su padre
- Curación milagrosa de un niño y transferencia de su enfermedad a sí misma
- Visión del Niño Jesús y curación instantánea
Citas
-
Dios está en todas partes; y allí donde encuentra un corazón que se abre a Él, está dispuesto a comunicarse.
Palabras dirigidas a su sirvienta -
Al hablar de Dios, solo se puede decir bien de Él; ahora bien, no conviene hablar bien de uno mismo.
El Niño Jesús a Emiliana