José María Rubio y Peralta
Jesuita español (1864-1929) apodado el «apóstol de Madrid», confesor infatigable y apóstol de los pobres, beatificado en 1985 y canonizado por Juan Pablo II en 2003.
Sus contemporáneos
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Biografía
José María Rubio y Peralta nació en 1864 en una familia campesina de Andalucía, se convirtió en sacerdote diocesano en Madrid y luego ingresó en los jesuitas a la edad de cuarenta y dos años.
José María Rubio y Peralta nació el 22 de julio de 1864 en Dalías, en la provincia de Almería (Andalucía, España), en el seno de una familia numerosa y piadosa de agricultores; de doce hijos, seis murieron a temprana edad. Comenzó sus estudios secundarios en Almería en 1875, luego ingresó al seminario diocesano en 1876 antes de continuar con la filosofía, la teología y el derecho canónico en los seminarios de Granada y Madrid. Fue ordenado sacerdote el 24 de septiembre de 1887. Durante casi veinte años, ejerció un ministerio diocesano: vicario en Chinchón, párroco en Estremera, luego, en Madrid, examinador sinodal, profesor de metafísica, latín y teología pastoral en el seminario, notario de la curia diocesana y capellán de religiosas benedictinas. Una peregrinación a Tierra Santa en 1905 marcó profundamente su vida espiritual y precipitó una vocación largamente madurada. En 1906, ingresó al noviciado de la Compañía de Jesús en Granada y pronunció sus votos religiosos el 12 de octubre de 1908. Destinado a la casa de los jesuitas de Madrid, permaneció allí hasta su muerte, ocurrida en Aranjuez el 2 de mayo de 1929.
Vida y obra
Establecido en Madrid como jesuita, despliega un intenso apostolado como confesor, predicador y servidor de los pobres, lo que le valió el sobrenombre de «apóstol de Madrid».
Es en Madrid donde José María Rubio realiza la obra que le da renombre. Confesor infatigable, dedica largas horas cada día al sacramento de la reconciliación y a la dirección espiritual, atrayendo filas de fieles que acuden a buscar consejo y consuelo. Su predicación, despojada de efectos oratorios y centrada en la sencillez del Evangelio, llega a los corazones tanto de los humildes como de los letrados. Presta una atención particular a los barrios más pobres de la capital, visitando a enfermos, ancianos y desempleados, y fomentando la creación de escuelas que ofrecen formación gratuita, escolar y profesional, a los niños desfavorecidos. Anima y desarrolla la asociación de las Marías de los Sagrarios, dedicada a la adoración eucarística, y apoya otras obras laicas, formando a cristianos comprometidos en su familia, su profesión y la sociedad. Su celo por el servicio a los más pobres le valió, además del de «apóstol de Madrid», el sobrenombre de «padre de los pobres». Toda su acción caritativa, afirmaba, se nutre de la oración y de la Eucaristía.
Camino hacia la santidad
Su espiritualidad, marcada por la adoración eucarística y el abandono a la voluntad de Dios, se resume en su lema y le granjea en vida una reputación de santidad.
La vida espiritual de José María Rubio está totalmente ordenada a la adoración eucarística, que considera la fuente de toda fecundidad apostólica, y a un abandono confiado a la voluntad divina. Su lema, «Hacer lo que Dios quiere, querer lo que Dios hace», resume este ideal de obediencia y entrega total a Dios, primero como sacerdote y luego como religioso. De temperamento reservado, serio e incluso tímido, manifiesta una humildad y una caridad que impresionan a sus contemporáneos. Ya en vida, su reputación de santidad y su influencia como confesor y director de almas atraen a multitudes; algunas fuentes le atribuyen fenómenos extraordinarios, pero es ante todo su fidelidad cotidiana al ministerio, su pobreza y su servicio a los humildes lo que fundamenta su renombre. Deseoso de pasar inadvertido, habría pedido que sus notas espirituales fueran quemadas antes de su muerte.
Beatificación y canonización
Reconocido venerable en 1984, José María Rubio es beatificado por Juan Pablo II en 1985 y luego canonizado por el mismo papa en Madrid en 2003; su fiesta está fijada el 2 de mayo.
La causa de beatificación y canonización de José María Rubio se introdujo oficialmente en 1963. El 12 de enero de 1984, el papa Juan Pablo II autorizó la promulgación del decreto sobre la heroicidad de sus virtudes, reconociéndole el título de venerable. Fue beatificado por Juan Pablo II el 6 de octubre de 1985, en la plaza de San Pedro en Roma. El mismo pontífice lo proclamó santo el 4 de mayo de 2003, en la plaza de Colón en Madrid, durante su viaje apostólico a España; fue canonizado ese día junto a otros cuatro beatos españoles: Pedro Poveda, Ángela de la Cruz, Genoveva Torres y María Maravillas de Jesús. La celebración reunió a una multitud considerable en la capital española. Su memoria litúrgica está inscrita en el Martirologio romano el 2 de mayo, día aniversario de su muerte en Aranjuez en 1929.
Espiritualidad y legado
Figura mayor de la espiritualidad jesuita y madrileña del siglo XX, José María Rubio sigue siendo venerado como apóstol de los pobres y modelo de confesor.
José María Rubio sigue siendo una de las grandes figuras espirituales de la España del siglo XX y un santo particularmente honrado en Madrid, de quien se le considera patrón y modelo pastoral. Su ejemplo de confesor disponible y predicador sencillo, así como su servicio incansable a los más necesitados, continúan inspirando a la Compañía de Jesús y a la Iglesia madrileña; parroquias, asociaciones y obras caritativas se reclaman de su nombre. Su lema sobre el abandono a la voluntad de Dios ha permanecido popular en la espiritualidad ignaciana y más allá. Las obras laicales que apoyó, en particular en torno a la adoración eucarística y el compromiso de los cristianos en la ciudad, prolongan su legado. Su fiesta, celebrada el 2 de mayo, perpetúa la memoria de este «apóstol de Madrid» y «padre de los pobres» en el seno de la Iglesia universal.
Preguntas frecuentes sobre José María Rubio y Peralta
¿Quién fue José María Rubio y Peralta?
Jesuita español (1864-1929) apodado el «apóstol de Madrid», confesor infatigable y apóstol de los pobres, beatificado en 1985 y canonizado por Juan Pablo II en 2003.
¿Qué santos fueron contemporáneos de José María Rubio y Peralta?
Entre sus contemporáneos figuran: Paulina del Corazón Agonizante de Jesús, Felipe de Jesús Munárriz y 50 compañeros, Mariano de Jesús Euse Hoyos y Teresa de Jesús de los Andes.
¿Cuándo murió José María Rubio y Peralta?
José María Rubio y Peralta murió hacia 1929.
¿Cuáles son los otros nombres de José María Rubio y Peralta?
Otras formas del nombre: Joseph-Marie Rubio, Giuseppe Maria Rubio Peralta y José María Rubio.
Anexos y entidades vinculadas
Datos estructurados para la exploración: acontecimientos, milagros, citas, lugares, atributos, patronazgos y entidades importantes citadas en el texto.
Acontecimientos clave
- Época / muerte: 1929
- Canonización en 2003 por Juan Pablo II
Citas
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Hacer lo que Dios quiere, querer lo que Dios hace.
https://www.jesuits.global/saint-blessed/saint-jose-maria-rubio/