Obispo de Metz en el siglo X, Teoderico I se formó en San Galo y estuvo vinculado a san Bruno de Colonia. Fundó la abadía de San Vicente, apoyó a varios monasterios y acompañó a los emperadores Otón a Italia. Los Petits Bollandistes relatan su muerte en 984 y su conmemoración el 7 de septiembre.
Lectura guiada
2 seccións de lectura
EL BEATO TEODERICO I,
OBISPO DE METZ Y CONFESOR (984).
Teoderico I, obispo de Metz
La semblanza de Teoderico I restaurada en sus límites originales.
Teoderi co nació en Sajonia; era hijo del conde Everardo y de Amalrada, hermana de santa Matilda, esposa de Enrique el Pajarero, rey de Germania. Por su madre, era primo hermano del emperador Otón el Grande y de san Bruno, arzobispo de Colonia. Teoderico trajo al nacer todas las excelentes disposiciones que se podían desear en un niño de su condición. Tras recibir de su madre las primeras lecciones de sabiduría y piedad, fue enviado a San Galo, donde estudió diez años bajo el célebre Keroldo, monje de esta abadía. De San Galo, Teoderico fue a continuar sus estudios a la catedral de Halberstadt, de la que llegó a ser canónigo. Bruno, arzobispo de Colonia, su pariente, lo llamó junto a sí para perfeccionarlo en las ciencias y la virtud. Los progresos que allí hizo impulsaron al santo prelado a hacer que lo nombraran para el obispado de Metz, en 961. El piadoso obispo hizo mucho bien durante su largo episcopado. Una de las primeras cosas que creyó deber hacer fue formar una asociación entre su catedral y la de Halberstadt, en reconocimiento por haber recibido en esta última una parte de su educación y por haber poseído en ella una prebenda. Habiendo acompañado, en 965, a Bruno, su primo, a la corte de Lotario, rey de Francia, recibió el último suspiro del santo prelado, que murió en Reims, y trasladó su cuerpo a Colonia. Tras la muerte de Bruno, el emperador Otón I, que apreciaba los talentos y la virtud de Teoderico, lo eligió como uno de sus principales consejeros, y quiso tenerlo siempre a su lado, incluso durante sus viajes. El obispo de Metz acompañó varias veces al monarca a Italia.
Fue en estos viajes donde el beato Teoderico reunió ese gran número de reliquias con las que enriqueció su iglesia, y en particular la abadía de San Vicente, que habí a fundado en 968, en un a isla del Mosela, muy cerca de su ciudad episcopal. En 970, recibió de Corfú el cuerpo de santa Lucía, que colocó en un oratorio particular de la iglesia abadía de San Vicente. Trasladó también allí las reliquias de san Livario, mártir de Metz. Fue también él quien trasladó a Épinal, en los Vosgos, el cuerpo de san Goerico, uno de sus predecesores, dando así ocasión a la formación de esta ciudad. Pero el objeto que más lo ocupó siempre fue su abadía de San Vicente. La dotó ricamente y la pobló de religiosos procedentes de Gorze y de San Arnoldo. El gusto por los estudios reinaba en estas dos casas, y su escuela llegó a ser una de las más famosas del país, bajo la hábil dirección de Adalberto y de Sigeberto de Gembloux. Teoderico hizo bien a los demás monasterios de su diócesis, y concurrió también a la fundación de varios, en particular de Vergaville, Bouxières y Chaligny. Trabajó con celo en la reforma de las célebres abadías de San Galo y Senones.
En 980, Teoderico acompañó a Otón II a Italia y lo siguió en todas sus expediciones. Le fue sobre todo de gran socorro en la desdichada campaña de Calabria, donde el emperador, llevado por su valor, cayó imprudentemente en medio de los griegos y los sarracenos. El santo obispo de Metz fue encargado por la emperatriz Teófano de librarlo de manos de los enemigos. En 983, habiendo caído enfermo Otón en Roma, Teoderico lo asistió en la muerte y le rindió los últimos honores. Él mismo murió al año siguiente, en los ejercicios de la más rigurosa penitencia, y fue enterrado en la iglesia de la abadía de San Vicente.
Cuando se exhumó su cuerpo, más de trescientos años después de su muerte, se encontraron intactas la capa pluvial y la casulla violetas en las que había sido envuelto. Aún se conservaban a finales del siglo pasado. Durante mucho tiempo se utilizó la casulla el día de la fiesta del beato Teoderico, que se celebraba en la abadía de San Vicente el 7 de septiembre.
Semblanza debida a la amabilidad del abad Noël, cura arcipreste de Briey.
Fuente y nota editorial
Esta semblanza reproduce el texto histórico de Les Petits Bollandistes, cotejado con las páginas digitalizadas. Las tradiciones y apreciaciones del autor pertenecen a la época de la obra.
Paul Guérin, Les Petits Bollandistes, tomo 10, p. 562–563. Ejemplar digitalizado por la Biblioteca Nacional de Francia: https://gallica.bnf.fr/ark:/12148/bpt6k30740r
Entidades
Red del relato
Los nombres, lugares y conceptos más presentes en la ficha, ponderados por su centralidad en el texto.
Preguntas frecuentes sobre Beato Teoderico I de Metz
¿Quién fue Beato Teoderico I de Metz?
Obispo de Metz en el siglo X, Teoderico I se formó en San Galo y estuvo vinculado a san Bruno de Colonia. Fundó la abadía de San Vicente, apoyó a varios monasterios y acompañó a los emperadores Otón a Italia. Los Petits Bollandistes relatan su muerte en 984 y su conmemoración el 7 de septiembre.